domingo, 18 de octubre de 2009

Sobre la libertad de opinión y la generación de ideas constructivas

En un mundo de libertad de opinión, la premisa fundamental debe ser el respeto por todas las formas de pensamiento. No obstante, una cosa es permitir la libertad de expresión y otra es dejar pasar en un medio de comunicación tan prestante un artículo impreciso que lo único que genera es desinformación. No es posible que salga a la luz pública un artículo con información incompleta y manipulada como el publicado por el Diario El Tiempo en su edición del domingo 18 de octubre de 2009 escrito por Diego Otero Prada y titulado ¿Otra vez sin luz?

El Niño y el racionamiento

El último racionamiento en efecto fue en 1992-1993 pero desde ese año han pasado ya dos fenómenos de El Niño (97-98 más severo aún y 06-07) y no se presentaron racionamientos. El análisis del artículo se basa en el fenómeno de 1992-1993 y no considera lo ocurrido desde ese año.

¿Qué el país no aprende de sus experiencias? 

En 1994 se expidió la Ley 142 de 1994 que modificó por completo el esquema del sector energético y corrigió muchos de los errores que provocaron el racionamiento. Es muy diferente decir que el esquema es susceptible de mejoras a decir que no se ha hecho nada después de que el país le apostó a un esquema que ha venido trabajando por más de 15 años.

Desregulación de precios y esquema de mercado

Desregulación de precios a  nivel de generación y esquema de mercado no implican ausencia de medidas regulatorias encaminadas a asegurar la oferta energética que requiere el país. En Colombia contamos con un esquema para asegurar la atención de la demanda eléctrica que es ejemplo para muchos países del mundo. Gracias a este esquema hoy existe la seguridad de que las plantas que están instaladas en el país están efectivamente disponibles para generar electricidad en el momento en que el país lo requiera. El esquema cubre a la demanda tanto en cantidad como en precio.

El llamado es entonces a que el debate se centre en la generación de ideas que aporten a mejorar el esquema vigente y no entregarle al país informaciones incompletas que lo único que generan es desesperanza y para nada contribuyen a la construcción de un mejor funcionamiento de los mercados.